Desde el paisaje agreste de Sunland Park surge Restaurante Ardovino’s para complacer los paladares con finos platos caseros y una cálida atmósfera europea del desierto que lo hace único
SUNLAND PARK.- Enmedio de la nada, rodeado de plantas xerófilas y el paisaje agreste del desierto, surge de pronto en el horizonte un caserío inesperado, que da forma al asombroso Restaurante Ardovino’s, balsámico oasis para el peregrino buscador de buenos tragos y platos finos.
El cuadro inicial es insólito. Hay que recorrer la calle principal de Sunland Park y luego doblar por un intrincado y polvoriento camino de terracería, hasta avistar en la parte alta de una lomita el casco del Ardovino’s.
Alrededor todo es desolador. Solo se ven casas deshabitadas, terrenos baldíos con maleza y piedras, un lote de viejas ‘trailas’ amontonadas y parajes extremos.
Contrasta con el ambiente desértico el conjunto verde de árboles que circundan el Ardovino’s, donde se observan mesas al aire libre, discretos foquitos luminosos y velas perfumadas que dan al lugar un toque acogedor y de romanticismo.
Ahí nos recibe Roberto Ardovino, el creador del asombroso concepto gastronómico Ardovino’s, lugar de veneración para sedientos y hambrientos.
Aqui vienen a cenar importantes personajes de la política, la farándula y los negocios no solo de la región Souhtwest, sino de Mexico y Estados Unidos.
-La clave de nuestro éxito es hacer las cosas con amor, haber conseguido crear un ambiente de comunidad y una comida exquisita con toque casero. El ambiente es diferente a los restaurantes urbanos. es campirano, pero a cinco minutos de la ciudad- comenta.
Roberto suele recibir a sus clientes en ropa casual de trabajo, huaraches y shorts. El servicio comienza desde las cinco de la tarde.
Es una tradición que comenzaron sus padres en 1944, cuando ambos fundaron una pequeña taberna donde vendían cerveza a los beduinos de la zona.
No había casas en muchos metros a la redonda y surgió entonces la idea de tener un lugar para vender comida. El edificio que hoy ocupa Ardovino’s, es una viejisima casa que fue acondicionada, pero que conserva sus rasgos principales de mediados del siglo pasado.
De Madre italiana y padre norteamericano, Roberto y su hermana Ardovino crearon originales recetas que combinaban la cocina italo-americana con estilo granjero.
Ese espíritu ha llevado a Roberto a utilizar insusmos de la región como huevos frescos de gallina, verduras de los ranchos cercanos, carne de borrego fresco, ternera y una gran variedad de chiles, tomates, cebollas, melones, sandias y productos de la región.
-Creo que si cultiváramos mas el espíritu de comunidad, el mundo sería otro- expresa Ardovino, quien piensa que el estrés de la ciudad han despojado a la gente de su autenticidad, confianza y sentido de convivencia y amistad con los vecinos.
Ardovino pasa de las palabras a los hechos. Cada sabado organiza un Farmer Market donde decenas de agricultores y ganaderos exponen sus productos cultivados en sus tierras, para un público que colma los patios del restaurante.
-No debemos olvidar el amor a la tierra porque es la que nos da de comer y eso tenemos que inculcarlo en los niños- sugiere Roberto, un líder ampliamente reconocido en Texas y Nuevo Mexico.
Aunque cada semana cambia el menú, el chef recomienda para chuparse los dedos la ternera en horno de leña, pastas, carnes, mariscos y platos del mar, sin faltar los buenos vinos.
No es un lugar barato. Los cortes se cotizan en un promedio de 4o dolares, pero hay opciones que comienzan en 13 dolares.
-La buena comida no es barata. Tratamos de utilizar ingredientes orgánicos sin químicos, producidos de preferencia en la región, para obtener mayor calidad y sabor- apunta.
Ardovino’s cumple ya mas de 60 años y sigue siendo único en Juárez, Las Cruces y El Paso.
Quienes visitan la región, no pueden irse sin visitarlo.
