HAMBRE DE JUSTICIA EN CHIHUAHUA

feb 2, 2013. Opinión.

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    Por: Víctor Quintana Silveyra

    Como las cosas van mal, apunto para la agenda la necesidad de superar
    las tácticas reactivas o defensivas para dar paso a una gran
    iniciativa, políticamente de ofensiva, para iniciar un momento de
    quiebre con lo que pasa hasta ahora en Chihuahua con el gobierno
    autoritario y populista de derecha de César Duarte. En otras palabras,
    prepararse para la rebelión, pues bien dice la Declaración Universal
    de los Derechos Humanos: “Considerando esencial que los derechos
    humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el
    hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la
    tiranía y la opresión…”. Pero no se asuste, no se trata de sacar los
    oxidados Mauser o las carabinas 30-30, sino de rebelarnos poniendo en
    ebullición a la sociedad para acabar, antes de que ellos acaben con
    nosotros, las opresivas y tiránicas formas con las que se conduce el
    gobierno y que nos ha privado de las libertades esenciales. Todo ello
    edulcorado con dádivas y desde luego con un bozal de oro sobre los
    medios de comunicación. Recordemos que los indignados, la primavera
    árabe, son rebeliones que sólo han arrojado un saldo marginal de
    sangre. A crear nuevas formas de lucha.

    Con una Jornada por la Justicia van a conmemorar nuestra muy vulnerada
    Constitución diversos movimientos y organizaciones sociales este
    puente del  cinco de febrero.  Parientes  de personas víctimas de
    desaparición forzada, feminicidios,,  de homicidios dolosos, a la par
    que campesinos barzonistas,  comunidades indígena, vendedores
    ambulantes inician dicha Jornada este viernes  varias caminatas, una
    cabalgata  y una tractorada que confluirán en la capital del Estado el
    martes cinco.

    El memorial de agravios de todos estas personas, víctimas, excluidos,
    desalojados es tan vasto como la geografía que van a recorrer. Quieren
    denunciar que sigue impune el asesinato de Ismael Solorio y su esposa
    Manuela Solís, así la Fiscalía del estado señale que el autor material
    fue ultimado en un enfrentamiento con la policía estatal. Que no se ha
    solucionado el problema de los aprovechamientos y perforaciones
    ilegales del río Santa María. Que se siguen abriendo tierras al
    cultivo arrasando ecosistemas y agotando acuíferos. Que cada vez un
    grupo más pequeño de productores agropecuarios más privilegiados son
    los únicos que pueden seguir en la actividad, dadas las altas tarifas
    de energía eléctrica y la concentración de los apoyos gubernamentales.

    También quieren hacer público  que no se ha hecho justicia para
    familias como la de los Alvarado, del sufrido pero no doblado ejido
    Benito Juárez, o la de los Muñoz, de colonia Anáhuac  que llevan
    muchos meses buscando a sus jóvenes y hombres desaparecidos por el
    ejército y la policía. A ninguno, a ninguna de ellas les llega la
    justicia, como tampoco llega a los parientes de los 15 jóvenes
    asesinados en la masacre de Villas de Salvárcar que cumplió tres años
    de impunidad este 30 de enero. Como tampoco hay justicia para las
    familias de los 13 jóvenes asesinados en Creel el 16 de enero de 2008,
    ni para las madres de tantas jóvenes desaparecidas o asesinadas; ni
    para la comunidad rarámuri de Bakéachi, que sigue demandando castigo
    para los asesinos de su defensor, Ernesto Rábago.

    También están denunciando el desalojo de decenas de vendedoras y
    vendedores ambulantes del centro de la ciudad de Chihuahua en aras de
    un proyecto de remodelación urbana donde no cabe la economía popular
    ni las estrategias de sobrevivencia de un número cada vez mayor de
    gente que no tiene cabida en un modelo económico concentrador y
    excluyente.

    El hambre de justicia moviliza a toda esta gente, porque a pesar de
    las celebraciones del gobierno, los propios datos oficiales señalan
    que durante 2012 fueron asesinadas dolosamente 255 mujeres en el
    estado de Chihuahua, la mitad de ellas menores de 30 años. En el mismo
    período fueron reportadas como desaparecidas 544 personas, 107 mujeres
    y  419 hombres.

    La Jornada por la Justicia  nos revela al país olvidado  por los
    pactos y las cruzadas. Es una lucha que va mucho más allá de la
    defensa del territorio y de los recursos naturales de las comunidades
    indígenas o del ejido Benito Juárez. Que trasciende  la demanda por
    justicia de las víctimas de asesinatos, desapariciones forzadas Más
    que una lucha coyuntural es un verdadero movimiento social que apunta
    a una nueva cultura basada en los derechos para todas y para todos, no
    sólo de los seres humanos, también de la comunidad de todos los seres
    vivos. En este sentido, forma parte junto  el ayuno que la UNORCA
    lleva a cabo en el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México
    contra la aprobación de siembras de maíz transgénico y con otras
    luchas, del conjunto de movimientos apuntan al país que queremos, al
    otro país que es posible con base en referentes de verdad, de
    sustentabilidad, de justicia para todas y para todos.  De ahí la
    importancia de que no se queden solos.

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